Hola, soy Julián 👋
¿La IA te va a quitar el trabajo, te lo va a dar o te lo va a cambiar? Con esa pregunta abrí hace poco una clase en Salamanca. Y lo que más me sorprendió de aquella mañana no tuvo que ver con la tecnología.
Salamanca, 28 de septiembre
El 28 de septiembre di una sesión en la Universidad de Salamanca, dentro de su Experiencia Académica Internacional, para estudiantes de últimos cursos de la Universitaria de Colombia. El tema:
“El impacto de la IA en la transformación digital de las organizaciones.”
Una mañana, dos bloques y dos dinámicas en equipo con casos inspirados en situaciones reales.

Empecé con esa pregunta y tres respuestas posibles, a mano alzada:
A. Me lo quita.
B. Me lo da.
C. Me lo cambia.
Como era de esperar, hubo división de opiniones. Sin embargo, algo interesante pasó: nadie votó que la IA le fuera a quitar el trabajo: para todos, ya es una realidad tangible.
Una de las propuestas prácticas fue escribir ocho tareas de su primer empleo soñado y clasificarlas con esas mismas letras.
Me sorprendieron dos cosas. Las ganas con las que se tiraron a cada ejercicio práctico. Y su interés por las competencias humanas, las que en inglés llaman soft skills. Son muy conscientes de que en esta nueva etapa es ahí donde se van a jugar buena parte de su valor.
Lo que aprendí
La IA no cambia puestos: cambia tareas.
El trabajo se transforma por tareas, no por puestos. Y las tareas que siguen siendo tuyas son, casi siempre, las más humanas: entender qué necesita de verdad un cliente, comunicar algo difícil, responder de una decisión.
El Foro Económico Mundial apunta en la misma dirección: los empleadores esperan que el 39 % de las competencias clave cambie antes de 2030, y entre las que más crecen están el pensamiento creativo, la resiliencia y la curiosidad.
Cómo aplicarlo: clasifica tu semana en A, B y C
El mismo ejercicio que hicieron ellos, aplicado a tu trabajo de hoy. Diez minutos y una nota del móvil:
Escribe ocho tareas que hayas hecho esta semana. Reales, no las que te gustaría hacer.
Ponle una letra a cada una: A, automatizable (la puede hacer la IA); B, aumentada (la IA te ayuda, pero decides tú); C, humana (sigue siendo tuya).
Cuenta tus A y elige una para empezar a delegarla. Las C, protégelas: ahí está tu valor.
Si te cuesta decidir, pídele a tu asistente (ChatGPT, Claude o Gemini) que te haga de segundo par de ojos:
Rol: eres un consultor de organización del trabajo que ayuda a profesionales a decidir qué tareas delegar en la IA.
Objetivo: clasificar mis tareas en A (automatizable: la IA puede hacerla con una revisión mínima), B (aumentada: la IA me ayuda, pero decido yo) y C (humana: depende de mi criterio, del trato con personas o de mi responsabilidad).
Restricciones: no marques como A nada que implique decidir sobre personas, comprometer dinero o hablar en nombre de la empresa sin revisión. Si te falta información para clasificar una tarea, pregúntamela antes de decidir. No recomiendes herramientas concretas.
Formato: una tabla con tres columnas (tarea, letra y el motivo en una frase) y, debajo, el porcentaje de tareas A.
Condición de parada: cuando hayas clasificado todas las tareas, termina indicando la tarea A que más tiempo me ahorraría y no añadas nada más.
Mis tareas: «pega aquí tus ocho tareas».
Ojo con los datos: describe las tareas sin nombres de clientes ni datos personales.
Lo que no funcionó
Durante la sesión hubo una pregunta de uno de los asistentes que me pilló a contrapié:
“¿Cómo puedo convencer a mi madre, que es panadera, que tiene que empezar a utilizar la IA para ser más eficiente?”
Lo más sorprendente de esto fue mi respuesta. Aunque parezca mentira, le respondí:
“Posiblemente no necesite utilizar IA.”
Y es que en esta respuesta reside una de las cuestiones de mayor interés. Las revoluciones tecnológicas no son para todo el mundo. Aunque nos pasemos el día entero escuchando que la IA es la mejor palanca de crecimiento para cualquier empresa, eso no significa que sea necesaria en todos los momentos, situaciones o sectores. O, al menos, no por el momento.
Como menciono siempre en mis charlas:
“Empieza por el proceso, nunca por la tecnología.”
Dónde seguimos: IFAI Academy
En cuanto empiezas a pasarle tareas A a la IA, aparece la tentación que también planteamos en clase: pegar datos de la empresa en el primer chatbot gratuito que tengas a mano. En IFAI Academy, mi comunidad de IA en Skool, tienes la lección «Shadow AI: usa la IA sin llevarte un susto», para delegar sin poner en riesgo tus datos ni los de tu empresa.
Entrar hoy es gratis.
Cuando entres, preséntate y cuéntame cuántas de tus ocho tareas te han salido A.
El martes que viene
Un taller mecánico grande, muy rentable y con la información mal diseñada. Antes de meter IA en nada, tocaba medir de dónde partíamos.
Un abrazo,
Julián Castiñeira
